Es un extenso cuerpo de agua de escasa profundidad separado del mar por una barra arenosa. Su apertura y cierre producen variaciones de salinidad que le otorgan una alta diversidad biológica.
La concentración de sales del ambiente origina una cobertura vegetal salina. Próximo a la playa encontramos pasto dibujante, redondita de agua y margarita amarilla y en las depresiones dunares el junco de copo. En la costa Oeste se desarrolla una formación con espartillo, denominada bañado salino o cangrejal.

Se destaca el bosque psamófilo de aspecto achaparrado, adaptado a las condiciones de suelos arenosos, pobres en nutrientes y fuertes vientos, compuesto por cactáceas (cereus y opuntia), árboles y arbustos (espina de la cruz, coronilla, molle, palo de fierro, etc.)
En la costa arenosa es posible observar el sapito de Darwin, característico de las zonas costeras uruguayas, hoy restringido a áreas naturales costeras; podemos ver también lobitos de río, zorros, carpinchos, tucu-tucus, lagartijas de arena, tortugas, ballenas franca, etc.
La barra es el cordón arenoso paralelo al mar que represa el agua proveniente de varios arroyos que drenan las sierras de la región, formando así la laguna. Es uno de los puntos de más fragilidad del área protegida.
El cordón se rompe cuando existe un alto nivel de agua dentro de la laguna debido a abundantes lluvias en toda la cuenca y/o fuertes vientos del Suroeste y potente oleaje marino. El proceso es natural, pudiendo la barra permanecer abierta o cerrada en diferentes épocas del año y por períodos de tiempo variables.

La apertura y cierre de la barra provoca un intercambio de agua dulce y salada, nutrientes y organismos vivos que representa la clave para el ingreso de especies de alto valor pesquero y gastronómico como corvina blanca, corvina negra, lenguado, pejerrey, lisa, camarón y cangrejo sirí.
Teniendo en cuenta este frágil proceso no se debe ceder ante la presión inmobiliaria y el desarrollo vial en sus cercanías.